Cuando hablamos de literatura o cine de terror nuestras mentes vuelan directamente a varios sitios que, aunque variopintos, siempre vuelven a sus arquetipos bases: la casa antigua, la ciudad pequeña o el pueblo, la cueva, el cementerio… En este pequeño artículo voy a centrarme en uno de ellos, que además me llama especialmente la atención. Quiero hablar de la ciudad pequeña o el pueblo. Muchas de las mejores historias cortas o novelas de Stephen King y de otros muchos autores de terror empiezan y tienen lugar en una pequeña localidad alejada de la alienante distancia entre las personas que viven en las ciudades, es decir, alejada de la falta de familiaridad y cercanía que existe entre los habitantes de las grandes polis.
Cuando hablamos de un Setting o escenario en un medio que
tenga al Terror como género, no nos causa la misma sensación que cuando lo
hacemos con el de una historia de Fantasía o Ciencia Ficción. El Halcón
Milenario, la Comarca, la Enterprise o Lankhmar son escenarios legendarios que
despiertan recuerdos alucinantes en millones de fans, son lugares que han
provocado lágrimas, risas y momentos legendarios, sin embargo, esas
experiencias pueden ser sustituidas e incluso en ocasiones olvidadas, el
terror, ya sea por genética o por instinto, no puede ser olvidado. Esto no
quiere decir que los escenarios del Terror sean superiores a los de sus
compañeros de la literatura de género, porque no lo son, simplemente son
distintos e interactúan más con la historia como tal, podría incluso decirse
que en algunas obras son «personajes». Esto se ve incrementado en la literatura
Gótica donde, en obras como “The Tell-tale Heart”, «El Corazón Delator», de
Edgar Alan Poe vemos como lo que en un principio era una simple mansión en la
que vive un anciano acaba convirtiéndose en un personaje más del relato, uno
incluso más importante que el propio dueño del edificio. Otro ejemplo más
grande sería Derry, Maine, un pueblo inolvidable para cualquiera que haya leído
“It” de Stephen King o visionado sus adaptaciones.
Como dije en la introducción, este
artículo iba a tratar sobre un tipo de escenario concreto: los pueblos y las
pequeñas ciudades. Una vez habiendo descrito la importancia de los lugares en
los que ocurren las historias de terror me acercaré al por qué de la elección
de un pueblo como centro de los terribles sucesos que ocurren en este tipo de
obras. Según Stephen King hay tres tipos distintos de terror: el asqueroso, que
nos da escenas repugnantes como cabezas cortadas o un fluido viscoso cayendo
sobre nosotros; el horror, que incluye todo lo sobrenatural como las figuras
con garras afiladas que nos atacan o las arañas gigantes; y el terror es cuando
algo que realmente te es familiar y te proporciona seguridad, como tu propia
casa, cambia a un entorno que te es hostil. Podemos ver a lo que Stephen King
se refiere con «el terror» en la Nostromo, en Alien, el Octavo Pasajero, donde un lugar completamente seguro para
los tripulantes de la nave se ve invadido por una presencia extraña y dañina.
Con los pueblos pasa algo similar. De una manera u otra se ha creado el constructo
social de que los pueblos son sitios seguros y tranquilos, alejados de la
destructiva influencia de las ciudades, de su suciedad y peligros, de su
delincuencia y su falta de familiaridad entre sus habitantes. En un pueblo o
una ciudad pequeña se conoce todo el mundo, cualquier persona sabe que
Menganito es el hijo de Fulanito y el nieto de Anapolia, la de la carnicería de
la calle Real, y eso es exactamente lo que hace de un pueblo el escenario
perfecto para una historia de terror. No hay nada más familiar y que nos haga
sentir más seguros que nuestra propia casa pero, una historia que solo tenga un
escenario es difícil de contar y de mantener por mucho tiempo, una ciudad
pequeña, en cambio, da mucho más juego y, por supuesto, muchos más escenarios
donde poder esconder hombres del saco, asesinos y otros peligros. En un pueblo
donde nunca pasa nada, donde el mayor peligro es que el chihuahua de la señora
Smith te muerda los tobillos, nadie se espera que haya asesinatos, secuestros,
desapariciones inexplicables o posesiones demoniacas. Los pueblos ofrecen la
mezcla perfecta entre espacios abiertos, familiaridad y una seguridad
arquetípica que grita para ser mancillada por el terror. Esto puede ser
completado y finalizado con una cita de Clive Barker: «(El terror) Nos muestra
que el control que creemos que tenemos es puramente ilusorio, y que cada
momento nos balanceamos entre el caos y el olvido.»
No me termina de quedar claro cuándo
empezó el uso de los pueblos como Setting
de las historias de terror, probablemente fuese en las leyendas o folclore pero
seguramente, al igual que el horror en sí mismo empezase cuando los seres
humanos empezasen a contar historias para entretenerse. Si pasamos a un periodo
más cercano, las cazas de brujas de Salem o Roanoke salen siempre a flote al
tratar este tema, lugares aparentemente tranquilos y seguros con destinos
trágicos que han seguido teniendo impacto en el género del terror en todas sus
vertientes. Si vamos un poco más hacia la actualidad en la línea temporal nos
encontramos con el gótico dónde, a pesar de la importancia tremenda del Setting, hay una falta de pueblos que
constituyan la base de las historias. En el gótico los castillos y las grandes
mansiones eran los escenarios por antonomasia pero, un poco después, los
pueblos volvieron a florecer. Tenemos como ejemplo de esto a El Terror de Arthur Machen o varias de
las historias cortas de H.P. Lovecraft como La
Sombra Sobre Innsmouth puede que esto sea por la expansión de Inglaterra a
los Estados Unidos o por un cambio de época y una evolución del género pero
desde entonces los pueblos y las pequeñas ciudades han tenido cada vez más
espacio en las historias de terror y podemos verlo desde los ya mencionados
Stephen King y Clive Barker a otros como David Lynch y Mark Frost, creadores de
la serie televisiva Twin Peaks, entre
otros muchos.
En conclusión podría decirse que lo que más terror
causa al ser humano es descubrir que un entorno que siempre ha sido seguro para
ellos de repente deja de serlo y se convierte en un escenario en el que tiene
que luchar por su supervivencia, y los pueblos son uno de los lugares ideales
para ello. En mi opinión, en cambio, creo que el género que conocemos como
Terror tiene que cambiar y adaptarse, los pueblos, las antiguos caserones, los
psiquiátricos y las cuevas han sido usados y re-usados en incontables ocasiones
y, pese a que eso no sea malo en sí, creo que la innovación es necesaria para
la mejora y evolución de este género.







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